Aquel día me dediqué a echar fotos, ya que antes no lo había hecho. Así que aproveché el momento.
Allí me encontré a una anciana. Una mujer mayor que estaba sola, rezando a Dios por devoción, o quizás pidiéndole lo que todas las mujeres devotas de esa edad piden: salud, dinero y felicidad para los suyos.
No pude resistirme a echarle una foto y, aunque en aquella época mi cámara era una mierda, la foto no está mal para mi gusto.
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