sábado, 30 de enero de 2010

Futuro

Empiezo ahora a pensar en mi futuro próximo y... tengo que pararme a pensar si soy demasiado idealista, porque tengo claro lo que quiero: hacer algo en lo que sienta que estoy ayudando a la sociedad.
El qué exáctamente, no lo sé. Sí que tengo muchas ideas de proyectos que podría hacer. Sin embargo, no son moco de pavo. Sin hablar de todas las gestiones y responsabilidades que eso conllevaría antes de conseguir alcanzar los primeros objetivos en el bien social que se pretende.
Soy quizás demasiado idealista. Me gustaría cambiar el mundo; o hacer de él un pedacito a mi manera. El resultado es el mismo: nada de ésto se puede conseguir a corto plazo. Y como no me puedo plantear, de momento, nada a largo plazo (no sé, no puedo hacerlo. No lo siento en este momento. No siento que sea algo que pueda plantearme), pues ahí se queda.
Hay tantas cosas que me interesan... tantas que me gustarían hacer...

Quiero irme a Africa. Trabajar allí en algún hospital mientras en mi tiempo libre me dedico a ayudar a la gente que pueda de forma directa, sería genial.
Hay tantos niños allí que se merecen ser felices y tener una infancia feliz...

También quiero empaparme de lo social de aquí y de allá. Sin ningún objetivo en particular.
Resulta que he desarrollado un gusto especial por los temas sociales. Me importa mucho la gente, y me gustaría contar historias. Quiero descubrir historias. Quiero sentir a la gente; sentir sus emociones; darme cuenta de lo bello que puede ser el mundo una y otra vez descubriendo historias de gente con buen corazón. Quiero emocionarme con todo eso. Quiero sentirlo. Quiero formar parte de ello, porque el mundo puede ser un lugar mejor para todos.

¡Qué bello puede ser el mundo!

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